AUSBANC

29-10-2009

“La memoria es una herida que, al taparse, se infecta fácilmente”

AUSBANC CONSUMO ALERTA A AECOC Y A TRINIDAD JIMÉNEZ, MINISTRA DE SANIDAD, SOBRE LOS GRAVES RIESGOS DE LA AUTORREGULACIÓN

 

 

 

La asociación hace un llamamiento a la responsabilidad de los agentes sociales y políticos sobre los riesgos de permitir la autorregulación en materia de seguridad alimentaria.

 La autorregulación en el sector financiero ha sido tan catastrófica que su aplicación en la seguridad alimentaria podría provocar daños irreversibles en la salud de millones de personas.

 

AUSBANC CONSUMO es consciente de la importancia económica y social de los casi 24.000 socios empresariales que conforman la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC) y reconoce los avances históricos que esta organización ha protagonizado en la implantación de novedades tecnológicas de gran repercusión en la calidad y control de los productos, como el código de barras, auspiciado con esfuerzo pionero por dicha entidad.

No obstante, creemos que las dificultades actuales en el terreno económico no pueden servir para bajar la guardia en un terreno como el alimentario, donde podría ser dramático pretender implantar mecanismos tan nocivos como el de Autocontrol de la Publicidad, que ha servido de parapeto para que empresarios desaprensivos del sector de la reunificación de deudas alardearan de “buenas prácticas publicitarias”, al tiempo que eran condenados en los tribunales ordinarios por publicidad engañosa y por prácticas usurarias.

No obstante, creemos que las dificultades actuales en el terreno económico no pueden servir para bajar la guardia en un terreno como el alimentario, donde podría ser dramático pretender implantar mecanismos tan nocivos como el de Autocontrol de la Publicidad, que ha servido de parapeto para que empresarios desaprensivos del sector de la reunificación de deudas alardearan de “buenas prácticas publicitarias”, al tiempo que eran condenados en los tribunales ordinarios por publicidad engañosa y por prácticas usurarias.

AUSBANC CONSUMO considera un tanto desafortunadas las declaraciones hechas públicas ayer por Juan José Guibelalde, presidente de AECOC, en las que sugería a Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y  Políticas Sociales, posponer iniciativas legislativas en el sector de la seguridad alimentaria “para mejor ocasión”.

Siendo conocedores de las dificultades que algunos de los socios empresariales de AECOC están padeciendo en estos momentos –especialmente porque dicha situación está siendo padecida en primer lugar por una gran mayoría de consumidores españoles, como consecuencia de un abuso de prácticas de autorregulación en el sector financiero–, no creemos que el mejor camino para superarlas sea allanar el de los requerimientos de seguridad alimentaria en cualquier sentido.

No nos parece correcto oponerse a cualquier avance normativo en un sector verdaderamente vital y entendemos que, desde el sector empresarial, el ejercicio de la responsabilidad social debe llevar a plantear mejoras. Sin embargo, el abandono de una actuación regulatoria a la que obliga el mandato democrático, puede acarrear graves consecuencias. Como ocurrió hace apenas tres años, cuando se desencadenó una crisis tan importante como la del sector de inversión filatélica, debido a que el mismo departamento que hoy dirige Trinidad Jiménez descuidó incomprensiblemente, en la pasada legislatura, el mandato legal que tenía de desarrollar reglamentariamente el marco de dicha activad, con las desastrosas consecuencias posteriores por todos conocidas.

Pero si la posición de AECOC no nos parece la más correcta, aunque puedan ser más comprensible debido al momento de especial angustia económica que atravesamos, la respuesta a dicha posición por parte de Trinidad Jiménez como ministra del ramo nos parece absolutamente equivocada, tanto por los gravísimos antecedentes a los que ha conducido la autorregulación –la crisis financiera internacional–, como por los nefastos precedentes que para la sociedad y el Estado ha tenido la dejación de la acción normativa del Ministerio de Sanidad en el pasado –crisis filatélica con casi medio millón de afectados–.

Es más hay, que recordarle a Trinidad Jiménez que, en materia de seguridad alimentaria, resulta impropio, negligente y disparatado esperar a ver qué pasa y que la Administración Pública no puede abrir ninguna rendija a las peligrosas prácticas de autorregulación empresarial. Hay que recordar que toda la normativa española de protección del consumidor es consecuencia de una situación tan grave como la del “síndrome tóxico” a principios de los años 80.

Tratándose de la salud humana, puede que no haya tiempo de volver atrás para remediar el daño. Y si a veces resulta tan difícil reparar los daños económicos, los daños personales pueden resultar de imposible reparación